TEXTOS CORTOS

Biblioteca de escritos, algunos individuales y otros son capítulos de textos que iré actualizando.

Paula hablaba. Estaba sentada en un sofá verde oliva, un tanto pardo, sintético y magullado por arañazos de vida. Ella estiraba su brazo derecho y este se prolongaba hasta sostener un recipiente de cristal con un líquido ocre semitransparente en su interior. Lo dejó caer sobre una superficie lisa de madera y nació una mesa, que comenzó a brillar en las zonas en las que había goteado la cerveza al aprovechar el golpe de Paula para intentar escapar. Algunos verían una mesa sucia, pero aquello era en realidad algo más, algo denso, capaz de atraer con su gravedad a las criaturas más revoltosas e inquietas y mantenerlas allí orbitando durante horas, un planeta. Un planeta que se había llenado de rocío a causa de la agitada conversación de los humanos a los que había conseguido atraer.

El Mundo desde que Paula Abrió La Boca en El Bar Aap es un juego de descriptiva con ninguna intención más allá de la de generar todo un escenario partiendo de un único elemento: Paula. A partir de ella se va sintetizando un mundo dirigido por aquello que le llama la atención al narrador.  Es un juego al que le voy a ir añadiendo capítulos a medida que los vaya escribiendo.

Lo publicaré próximamente.

It´s been a long time since I last touched you. But it is back.  That feeling, you know what I am talking about. That feeling: this feeling. The urge to run for you and slide my fingers on the keyboard as if it was a piano. Possessed by some instinctive ancestral force that I don’t really understand. A need to dance with you, to scream at you, talk sweet to you, tell you stories, resurrect you. Invoke the ghost, the elephant in the room, the reason why I stay alive. The child that looks at me with sad grey eyes asking if he will ever be happy. The glowing golden spirit that dances by my side while I just walk, like the mortal I am, obeying all these damn social rules.

«When I write» es el producto de uno de esos episodios de verborrea lírica que me dan cuando estoy escuchando música y necesito escribir siguiendo la melodía pero no tengo nada pensado. En este caso va sobre la inspiración, sobre qué está pasando por mi cabeza cuando me da, sobre esa euforia caótica que caduca en unas horas. No suelo escribir en inglés, así que ya mediréis qué tal.

El aburrimiento se ha vuelto aún más pesado después de una hora. Se ha puesto a revolotear a mi alrededor. Pero no con elegancia, no como una mariposa, más bien de forma patosa y molesta, rozándome la cara cada vez que bate sus alas. Como una especie de monstruo deforme que no debería poder volar, que se engendró sin querer una vez que Dios estornudó.

—Que me mires, joder —dice dándome otra bofetada.

Las da con desinterés y sin garbo. No son bofetadas que duelan, en absoluto, solo molestan. Yo me convierto en una vaca que sacude su rabo como única estrategia posible para ahuyentar a las moscas. La cosa sigue bailando a mi alrededor hasta que la miro, y entonces veo que no existe, que su cara es la más absoluta nada.

Aventuras cotidianas es una serie de historietas sobre chorradas que me ocurren: guerras contra la procrastinación, desengaños amorosos, aventuras sociales, conflictos internos… Para entender mejor el proceso mental por el que paso, me veo obligado a personificar objetos y conceptos abstractos, que serán los que co-protagonizen esta odisea.